Hace mil años que no escribo un poema, supongo que eso refleja el hecho de que cada vez me siento mas alejada de las ensoñaciones y las tiernas pavadas que una vez marcaron mi existencia, como quien dice, el corazón se me está volviendo viejo^^. Desde que a los 17 años dejé la vida familiar para venir a un lugar a 270km de distancia, sola, sin siquiera un amigo que me enseñara donde estaban las calles de la nueva ciudad. Mi papá me bajó de la camioneta, bajó mis cosas en mi departamento, me dijo "Nena, que tengas buena suerte", y se fue de nuevo a mi provincia. Desde entonces mi bobería se volvió en mi contra, tomé un colectivo que me dejaba a 20 cuadras para caminar 15 y luego descubrir que el lugar al que yo quería ir estaba a 5 (no te rías ^_^), me caí de un colectivo en movimiento en plena avenida y los raspones en la espalda me quemaron varias semanas, choqué un acondicionador de aire por no mirar al frente mientras caminaba, me agarró una alergia al nuevo clima y me pasaba rascando la piel por que no sabía adonde había un doctor para recetarme algo, y muchas cosas del mismo estilo que hoy me causan risotadas, y que agradezco. Gracias a esas caidas, y sin el apoyo de nadie aprendí a valerme por mí misma. Alguno me diría que lo que yo pasé no es nada, pero imagínense, una nena mimada por sus papis, por amigos, por la familia, por toda la comunidad en general, no fue nada fácil llegar a un lugar totalmente desconocido y hostil. No me quejo, es lo que me tocó vivir para salir adelante y conocerme. Y por las muchas malas existieron muchas mas buenas, conocí personas interesantes, creé fuertes lazos con mis nuevos amigos y aprendí cosas que jamás me hubiera imaginado que existían. Hoy, con 21 años, me siento bien, aunque algo alejada de la despreocupación que me caracterizaba antes. Quien sabe, tal vez extraño un poco mi antigua ignorancia. Bueno, Dios me perdonará, es su trabajo. |